"Un experto es alguien que ha cometido todos los errores que pueden cometerse, en un campo muy reducido" ...así que SI, soy Ama experta.

Castigos a distancia

Mi Ama, la dulce Susi, se preocupa por formarme como el esclavo que Ella merece, para lo cual es imprescindible una disciplina constante, severa y justa. Dado que a veces, por motivos de trabajo, no podemos estar juntos, me ha ordenado instalar una cámara de vigilancia en mi despacho -que por suerte es privado- para controlarme en todo momento y, sobre todo, asegurarse de que cumplo los castigos que me ordena cuando no estamos juntos

Besos y polea

Mi Ama tiene hoy ganas de diversión. Quiere que demuestre cuánto la quiero sometiéndome a un ejercicio de resistencia. La verdad es que está preciosa, y aunque no sé exactamente lo que ha preparado para mí, creo que no me va a costar mucho satisfacerla. Se ha vestido de un modo especialmente seductor.

Cadenas que unen

Luce espléndida Susi. Como siempre, resplandece en la oscuridad de la sala de torturas. Sus botas altas de tacón afilado, los guantes de cuero negro, brillante, por encima del codo. Y el corsé corto ceñido, de charol negro, tallándole con fuerza la cintura. Frente a Ella, el esclavo, embutido en un mono de vinilo negro, ajustado y reluciente, con botas de tacón y una máscara de cuero negro.

La Doctora

Llevaba unos días aquejado de malestares diversos, subidas de temperatura, sudores fríos y otras anomalías de lo más extraño. Un amigo, alertado por estos síntomas, me aconsejó visitar a la doctora Susi Díez. Con un nombre así, tan respetable, tan de médica, no pude por menos que acudir de inmediato.

Encierro

Me lo merecía. Era mi castigo, cruel pero justo. Por mi torpeza. Mi Ama me lo había advertido el día anterior: si no conseguía proporcionarle al menos tres orgasmos, pasaría la jornada siguiente encerrado en la sala de torturas, esposado de pies y manos, sujeto a un poste de hierro con una pesada cadena al cuello. En completa soledad, a oscuras. Sin nada qué hacer, salvo meditar sobre mi incapacidad para satisfacer a Susi, mi Dueña.